LA PYME ANTE LA CRISIS

REFLEXIONES ANTE LA CRISIS

 

¿Qué puede hacer el pequeño o mediano empresario ante la situación de crisis que atravesamos?. Vamos a tratar de “pensar en alto” sobre los temas sobre los que creemos que un empresario tiene que reflexionar y las medidas que tiene que adoptar.

 Hacer de la administración una herramienta de gestión. Ser disciplinado con los procedimientos, tener la contabilidad al día, cumplimentar todos los documentos… Nos hace más fuerte. No ver la contabilidad como una obligación de rellenar papeles para Hacienda, sino como una herramienta que nos facilita información vital para nuestra gestión.

  1.  Estudiar y mejorar la cobertura de riesgo de nuestros clientes. No vender sin tener documentación suficiente que soporte la deuda a nuestro favor. Contratos, albaranes, facturas, etc. Sistematizar y protocolizar la gestión de cobro y estudiar riesgos de nuestros clientes (mediante compañías de seguros de caución, bancos…)
  2. Tratar de reducir en período medio de cobro. Si es necesario ofrecer descuentos por pronto pago o por pago anticipado. Acudir a nuestros proveedores de confianza para tratar de alargar el período medio de pago.
  3. Tener en cuenta la posibilidad de recuperar el IVA de los clientes fallidos y estar muy atento a los plazos. Esto está detallado en otra nota anterior.
  4. Reducción al mínimo operativo las existencias y productos en curso, gestionando éstas de la forma más eficaz posible, y por los medios más contundentes de control.
  5. Elevar el grado de comunicación entre el equipo que formamos en nuestra compañía, concienciando a todos de la situación económica general y la particular de la compañía. Esto hará más fácil la aceptación por parte de nuestro personal de las medidas que eventualmente haya que adoptar para garantizar la supervivencia de la empresa.
  6. Buscar fórmulas que nos minimicen los costes de estructura. Si la actividad ha caído estudiar con rigor la posibilidad de reducir personal. Si no queremos optar por despidos hay otras fórmulas que e pueden consensuar con el trabajador: Que por turnos vayan pidiendo vacaciones no pagadas, que pidan reducción de jornada, reducciones lineales de sueldo, variabilización de parte de la remuneración en función de objetivos… Concienciar a nuestra plantilla que siempre será mejor un trabajo peor pagado pero con viabilidad que engrosar las listas del paro.
  7. La reducción de costes es importante, pero no debemos dejar que nos obsesione y produzca un bloqueo en el funcionamiento. Hay ahorros que salen muy caros. Si nos debemos obsesionar con la mejora de los ingresos y la eficacia de la estructura.
  8. Provocar que todos los puntos de contacto con el cliente (atención telefónica, seguimiento de quejas y reclamaciones, escucha activa, embalajes…) sean de lo mejor y además diferenciadores.
  9. Analizar al mínimo detalle las posibilidades de financiación. Posibilidad de trabajar con nuevos bancos, fórmulas de inversión de los socios como préstamos participativos, aplazamiento de pagos a administraciones públicas, etc.
  10. Estudiar valientemente la incorporación de nuevas tecnologías a la gestión de la empresa. Probablemente sea el momento de construir la oficina sin papeles, de analizar la eficacia de nuestro marketing online, de incorporarnos a la web 2.0, etc. Probablemente podremos conseguir financiación bonificada para proyectos de este tipo.

En definitiva, aprovechemos para hacer una empresa del siglo XXI orientada al mercado del siglo XXI.

  1.  Si nuestra actividad ha decaído por la falta de demanda no dejarnos contagiar y permanecer menos activos. Aprovechar todos los ratos muertos para hacer reflexiones sobre nuestros productos, sus debilidades, la forma de diferenciarlos, su rentabilidad, las posibilidades de incrementar sus ventas, etc.

 

Por último me gustaría hablar de un método de trabajo que me explicó hace poco un buen amigo y que me parece acertado: el método de las cuatro pes:

 

PLANIFICACIÓN: Necesita poca explicación. Hay que planificar a corto, medio y largo plazo.

PACIENCIA: No buscar el resultado inmediato, sino el buen resultado.

PERSEVERANCIA: No dejar de hacer todas las cosas que hemos planificado, por muy tediosas que nos resulten.

POSITIVIDAD: Sin pecar de voluntaristas, debemos ser conscientes de que suele dar mejores resultados ver la botella medio llena. Es mucho más motivador.